martes, 28 de febrero de 2012

Cuando el ajedrez cambia la vida: una historia extraordinaria

canchallena.com – Deportes

Phiona Mutesi es una sobreviviente ugandesa y este deporte le permitió forjarse espiritualmente, en medio de carencias extremas; "Descubrí que los deseos del corazón son los sueños que se cumplen", dice; hoy es la 2da jugadora de su país. Por Carlos Ilardo.

Phiona Mutesi
Esta crónica sabe de lágrimas, sudor y sangre; su trama lleva la impronta del misticismo y la redención de un soneto borgiano: Dios mueve al jugador, y éste la pieza. Es la lucha de una sobreviviente ugandesa, que con fe cristiana y el ajedrez como fetiche, desafió su destino patibulario en suelo africano. 
Phiona Mutesi es una niña que nació sin culpas ni remordimientos; con la piel negra, la sonrisa blanca, los ojos sin lágrimas y el rostro labrado, acaso, por la impotencia y la desesperación. Iletrada, no sabe, no contesta, si se le consulta por su edad o fecha de cumpleaños. Con edad de los primeros rubores posee una virtud: puede construir sueños frente a un tablero de ajedrez. 

"Aquí en Uganda, muchos no saben lo que es el ajedrez -no tiene definición en la lengua luganda-, piensan que es un tipo de comida (risas)", contó Phiona a LA NACION, vía Skype, con la ayuda de su entrenador Robert Katende. Y agregó: "Mi sueño es que Dios me ayude a perfeccionar mi juego y llegar a ser una gran maestra. Así podré conseguir dinero para ayudar a mi familia".  

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