miércoles, 1 de febrero de 2017

Nuestro Círculo N° 756: Unamuno y El Ajedrez - Conclusión

Buenos Aires, miércoles 1º de febrero de 2017
                 
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 Año 16  Nº 756                                                 Semanario de Ajedrez                                        11 de febrero de  2017



UNAMUNO Y EL AJEDREZ
Conclusión


Unamuno aporta, a la vez, otros elementos esclarecedores a la hora de la reflexión: si la vida es juego o distracción; la necesidad de jugar bien ese juego; la posibilidad de discernir en cada momento qué es exactamente jugar bien o jugar mal. Para coronar el análisis con esa hermosa  idea: la de que pudiera existir algo así como un ajedrez divino.
Lo dicho: Augusto estaba enamorado, y esa era una suerte de partida que habría de irremediablemente perder. Por ello sus progresos en el encuentro de ajedrez real con su confidente no serían lo suficientemente brillantes; y terminaría por consumarse su derrota en el tablero (parábola de la otra que se acarrearía en la vida real al frustrársele su intento amoroso).

En esas condiciones se dirá: “—Pues allá va: ¿sabes lo que me pasa? —Que cada vez estás más distraído. —Pues me pasa que me he enamorado. —Bah, eso ya lo sabía yo. —¿Cómo que lo sabías...? —Naturalmente, tú estás enamorado ´ab origine´, desde que naciste; tienes un

amorío innato. —Sí, el amor nace con nosotros cuando nacemos.

—No he dicho amor, sino amorío. Y ya sabía yo, sin que tuvieras que decírmelo, que estabas enamorado o más bien enamoriscado. Lo sabía mejor que tú mismo. —Pero ¿de quién? Dime, ¿de quién? (…) —¿Eugenia? —Sí, Eugenia Domingo del Arco, avenida de la Alameda. .—¿La profesora de piano? —La misma. Pero... —Sí, la conozco. Y ahora... ¡Jaque otra vez! —Pero... —¡Jaque he dicho! —Bueno...Y Augusto cubrió el rey con un caballo. Y acabó perdiendo el juego…”.

Tiempo después nuestros personajes planearían jugar de nuevo. Pero las cosas habían cambiado radicalmente, las distracciones parecían haber pasado de bando, como se trasluce en la evolución del relato: “Notó Augusto que algo insólito le ocurría a su amigo Víctor; no acertaba ninguna jugada, estaba displicente y silencioso. Víctor, algo te pasa...—Sí, hombre, sí; me pasa una cosa grave. Y como necesito desahogo, vamos fuera; la noche está muy hermosa; te lo contaré. Víctor, aunque el más íntimo amigo de Augusto, le llevaba cinco o seis años de edad y hacía más de doce que estaba casado, pues contrajo matrimonio siendo muy joven, por deber de conciencia, según decían. No tenía hijos. Cuando estuvieron en la calle, Víctor comenzó: Ya sabes, Augusto, que me tuve que casar muy joven...”.
Ya sin un tablero de por medio, en el contexto de esa caminata, Víctor le confesó a su amigo

detalles de los problemas de un matrimonio que nunca había sido querido. En esas condiciones, ya
no tendría ganas, evidentemente, de poner su energía en la necesidad de concentrarse en el ajedrez. Ambos, por lo visto, no sólo eran compañeros de juego: también compartían las desventuras amorosas.
En el cuento Don Catalino, hombre sabio, publicado originalmente en La Esfera de Madrid el 24 de julio de 1915, toma Unamuno asimismo el ajedrez como parte de ese delicioso relato.
Catalino era todo un sabio y, por ello, bajo cierta perspectiva, un verdadero tonto, ya que no era otra cosa que un niño grande. No podía divertirse. Creía, por ejemplo, en la superioridad de la filosofía sobre la poesía; y de la ciencia sobre el arte. ¡Vaya infantilismo! También confiaba en la organización, en la disciplina y en la técnica.

Don Catalino se lamentará de la ligereza y exceso de imaginación del pueblo español. Con todo, o quizás por todo ello, era feliz. En la mirada del narrador, era un auténtico desastre. Para terminar de confirmarlo, se agrega otro detalle de su perfil: “Inútil decir que don Catalino estima que el juego del ajedrez es el más noble de los juegos, porque desarrolla altas funciones intelectuales”. Con lo que Unamuno reincide en su crítica hacia el ajedrez, evidenciada
en esta oportunidad sarcásticamente.
De 1920 es Nada menos que todo un hombre en la que, algo incidentalmente, se referirá al ajedrez: “El conde solía ir a hacerle la partida de ajedrez a Julia, aficionada a ese juego…”; “…el pobre conde iba a casa de la hermosa Julia a hacerle la partida de ajedrez y a consolarse de su desgracia buscando la ajena”, y, aludiendo a un tercero,  hará la mención “¡Y él, el condesito ese del ajedrez, un nadie, nada más que un nadie!”.

En Andanzas y visiones españolas, que es de 1922,  expondrá lo siguiente: “En esta encantada isla de Mallorca, en su paz y su quietud humanas y corteses, creí encontrar ese aireado vacío de tinieblas para las raíces belicosas de mi espíritu, pero éstas han seguido hundiéndose hasta encontrar nuevo suelo en que luchar con la roca y para sacarle jugo. Lucano me ayuda a ello. Voy después de comer a un casino, de gente muy cortés y muy apacible, donde no he oído hablar de la guerra, y hago allí lo que hace años dejé de hacer, y es jugar al ajedrez. Y por cierto mi adversario y compañero de juego, el Sr. Nadal, es un jugador belicoso, siempre a la ofensiva, pero en el ajedrez. ¿Es el juego acaso el que me vuelve a mis preocupaciones de guerra?”.
En 1928 aparece su libro de poemas Romancero en el desierto en el que se incluirán estos versos:



“En el Escorial te aguarda
tu linaje - triste de él! -
y en el abismo tu sello
guarda Palos de Moguer,
No hay más cosa que el camino
sé caminante; el cordel
sigue de tu suerte, mira
la caja del ajedrez.
Mira en la caja tu prenda,
¡jaque mate! y a volver
al juego; sombra de un sueño
es la vida; ya lo ves…
Sueño de una sombra el hombre
y sueño de un hombre el rey,
huérfano de nacimiento,
la humanidad se te fue”.

Quizás a guisa de reconciliación con un juego que tanto había otrora amado, Unamuno le dedicará, hacia el final de su vida una novela corta en la que el juego toma un crucial protagonismo. Se trata de La novela de Don Sandalio jugador de ajedrez, trabajo que es de 1930.


La historia se centra en un personaje anónimo que se retira a vivir a un pueblo en el que nadie le conoce. Se trata de un antropófobo, como él mismo se caracterizaba ya que, más que odio, le guardaba temor a la Humanidad. Le preocupaba ver en todo momento (en realidad oír) la tontería ajena, lo que le era absolutamente intolerable.
Por eso se aisló y, en un momento en que se evidenció cansado de haber dejado de tener contacto con el género humano, decide volver  al ruedo, yendo al casino, frecuentado por jugadores de cartas y de ajedrez. Le seducía que, en esos casos, al menos no ejercían la palabra en forma tan habitual como sucedía con situaciones protagonizadas en otras circunstancias por el resto de los mortales.
Así conoce al que describe como un “pobre señor”, un tal Sandalio quien tenía como oficio al ajedrez el cual, para más datos: “No viene al Casino más que a jugar al ajedrez, y lo juega, sin pronunciar apenas palabra, con una avidez de enfermo. Fuera del ajedrez parece no haber mundo para él. Los demás socios le respetan, o acaso le ignoran, si bien, según he creído notar, con un cierto dejo de lástima. Acaso se le tiene por un maniático… ¡Le veo tan aislado en medio a los demás, tan metido en sí mismo! O mejor en su juego, que parece
ser para él como una función sagrada, una especie de acto religioso…”.

El narrador, seducido por ese extraño personaje, decide perseguirlo. Y, al hacerlo, imagina, en su obsesión compartida con el otro por el ajedrez, una situación desopilante: “Al salir del Casino le he seguido cuando iba hacia su casa, a observar si al cruzar el patio, como ajedrezado, de la Plaza Mayor, daba algún paso en salto de caballo…”.  
Se ve tan atraído por el extraño Sandalio que, contrariando su anterior prédica, se propone generar un vínculo con él, para lo que se valió de encuentros periódicos en el Casino donde jugaban al ajedrez.
Pero Sandalio parecía que bien poco lo registraba (¿se habían invertido los roles?) ya que, así parecía, en su caso veía más pruebas del alma en los trebejos que en las personas (¿acaso se equivoca?). Así se lo registrará: “…Era como si yo no existiese en realidad, y como persona distinta de él, para él mismo. Pero él sí que existía para mí…Apenas si se dignó mirarme; miraba al tablero. Para Don Sandalio, los peones, alfiles, caballos, torres, reinas y reyes del ajedrez tienen más alma que las personas que los manejan. Y acaso tenga razón”.
Al silente Sandalio, del que nada se decía, y que nada tampoco decía, no le iban a dejar de ocurrir cosas en la vida. Por ejemplo, que muera su hijo. Por ejemplo, que termine en la cárcel. Por ejemplo, que muera en ella.
Muchos personajes solitarios se perciben en este relato: el propio Sandalio (cuyos apellidos, contradictoriamente, eran los de Cuadrado y Redondo), desde ya; aunque también lo propio podría decirse del narrador.  Es que: “…todo solitario…es un preso, es un encarcelado, aunque ande libre”.

¿Unamuno nos estará sugiriendo de algún modo la idea de que los ajedrecistas, solitarios en sus partidas, y encerrados inevitablemente en sí mismos en la busca del mejor juego, de alguna manera andan por la vida real presos, a la espera del sosiego y la recuperación de los márgenes de libertad que se les dará sólo cuando les vuelva a tocar la posibilidad de desempeñarse dentro del mundo escaqueado?
Cuando se entera que su admirado Sandalio había muerto en prisión, el narrador se lamentará: “Ya no le oiría callar mientras jugaba, ya no oiría su silencio.  Silencio realzado por aquella única palabra que pronunciaba, litúrgicamente, alguna vez, y era: ´¡jaque!´ Y no pocas veces hasta la callaba, pues si se veía el jaque, ¿para qué anunciarlo de palabra?”.
La muerte de Sandalio inspirará al narrador profundas reflexiones metafísicas: “¿Es posible que Don Sandalio, mi Don Sandalio, hiciese algo merecedor de que se le encarcelase? ¡Un ajedrecista silencioso! El ajedrez tomado así como lo tomaba mi Don Sandalio, con religiosidad, le pone a uno más allá del bien y del mal”//“Le habría llevado a la cárcel alguno de esos problemas que nos ofrece el juego de la vida? Pues que ha muerto, claro es que vivió. Más llego a las veces a dudar de que se haya muerto. Un Don Sandalio así no puede morirse, no puede hacer tan mala jugada. Hasta eso de hacer como que se muere en la cárcel me parece un truco. Ha querido encarcelar a la muerte. ¿Resucitará?”.
Sandalio era un personaje único para su privilegiado interlocutor. La admiración lo llevaba a poder disociar al Sandalio ajedrecista del Sandalio “cualquier otra cosa”. Y, al hacerlo, se lo apropiaba plenamente: “Y si Don Sandalio me atrajo allí fue porque le sentí soñar, soñaba el ajedrez, mientras que los otros…Los otros son sombras de sueños míos”//“…Don Sandalio, ¿lo entiende usted?, al mío, al que jugaba conmigo silenciosamente al ajedrez, y no al de usted, no a su suegro. Podrán interesarme los ajedrecistas silenciosos, pero los suegros no me interesan nada. Por lo que le ruego que no insista en colocarme la historia de su Don Sandalio, que la del mío me la sé yo mejor que usted”.
Por último Unamuno, casi al concluir este trabajo, que es presentado bajo el formato de epístolas que remite el personaje que oficia de narrador (el innominado admirador de Sandalio) a un amigo suyo, repara en que las figuras femeninas solo fueron mencionadas muy de soslayo.
Al hacerlo interpreta que, para Don Sandalio, sólo del otro sexo le podía interesar la pieza de la reina del ajedrez la cual: “…marcha derecha, como una torre, de blanco en negro y de negro en blanco y a la vez de sesgo como un obispo loco y elefantino, de blanco en blanco o de negro en negro; esa reina que domina el tablero, pero a cuya dignidad de imperio puede llegar, cambiando de sexo, un triste peón. Ésta creo que fue la única reina de sus pensamientos”. 
Unamuno, quedó visto, es un pensador español que mutó desde su pasión por el ajedrez a asumir una postura muy crítica hacia el juego desde la que acuñó expresiones nada complacientes, por cierto.
Muestra de una evolución o, tal vez, la de una bipolar impresión, en la que alternativamente imperó el amor y el odio, sobre una actividad que, de joven, tanto le había conmovido.
Aún en sus duros cuestionamientos, esgrimidos en una etapa vital más madura, creemos advertir que nunca dejó de amar al ajedrez el que, está del todo claro, nunca le resultó indiferente. Ajedrez al que le dedicó primeramente prácticas y estudios, en tanto pasatiempo. Ajedrez al que volvería, una y otra vez, ulteriormente, en sus escritos reflexivos y en su obra integral de ficción.
Que prácticamente Unamuno culmine su fastuoso trabajo literario con una novela en que presenta a un jugador de ajedrez como protagonista, al entrañable Sandalio, no deja de ser una prueba cabal de que, en el pensador español, esa supuesta bipolaridad por el ajedrez en rigor puede ser reinterpretada como una unipolaridad: la de un ajedrez que lo atrapó una vez, allá lejos, y que nunca lo abandonaría. Ajedrez que lo acompaño primero en su práctica y, luego, y por siempre, en el campo de sus reflexiones y en el contexto de su obra literaria
Práctica de ajedrez que, para evitar que lo distrajera de otros objetivos que se propuso en la vida, unos que resultarán indudablemente superiores, debió de alguna manera alejarse, cosa que sólo se permitió a partir de sus fuertes diatribas hacia el juego.
Ajedrez que, de no haber tomado esas debidas distancias, no le hubiera probablemente dejado dedicar la fuerza de su poderoso intelecto a generar una trascendente obra que constituye un invalorable legado para la Hispanidad. Y para el mundo como un todo.



Nota de Sergio Negri

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sábado, 28 de enero de 2017

Miguel De Unamuno y el Ajedrez

Buenos Aires, sábado 28 de enero de 2017
Hoy te entregamos Nuestro Círculo Nº 755, “Miguel de Unamuno y el ajedrez”.          
                   
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 Año 16  Nº 755                                                 Semanario de Ajedrez                                         4 de febrero de  2017



MIGUEL DE UNAMUNO
Y EL AJEDREZ


Por Sergio E. Negri.

El juego lo cautivó claramente en su infancia y adolescencia (en su biblioteca personal que se halla en su Casa Museo de Salamanca se conserva un curso de ajedrez del excampeón mundial, Enmanuel Lasker y una suscripción a la revista Ajedrez español) pero, cuando temió que se transformara en una obsesión, sabría tomar demasiadas distancias en una fase ulterior y, en esa etapa de su existencia, comenzó a hacerle furibundas críticas a una actividad que tanto antes lo había conmovido.
De esta postrera mirada, puede verse en un texto publicado originalmente en el diario La Nación de Buenos Aires el 2 de julio de 1910 (luego incluido en su libro de ensayos Contra esto y aquello que es de 1912), titulado precisamente Sobre el ajedrez, donde fijará postura en el asunto.
Unamuno, escribió esas líneas al tomar conocimiento de una carta que, en el año del Centenario de la República Argentina, José Pérez Mendoza, presidente del Club Argentino de Ajedrez y notorio historiador y mecenas del juego, dirige a Enrique de Vedia, director del Colegio Nacional de Buenos Aires (asociado a aquella entidad señera), pidiéndole la introducción del ajedrez en los colegios. El español se manifestó contrariado con esa posibilidad.

En la nota en cuestión, comienza hablando de su vinculación con el ajedrez. Situando las cosas en una aldea de Guernica, comenzará diciendo: “Nunca olvidaré –me contaba una vez un cura de aldea, socarrón y malicioso-, nunca olvidaré mi primera visita a un pueblo ´civilizado´…me llevó al Casino…Empecé a recorrerlo, encogido y medroso, y hubo de llamarme la atención un grupo de cuatro personas, agrupadas en silencio en torno a una mesita y sin levantar sus cabezas de ella.  Su mutismo y su recogimiento atrajeron mi atención. Me acerqué al grupo y el romperse el silencio para que uno de los cuatro caballeros exclamara: ´¡Si hace usted eso, le como el caballo!´, y otro le replicó: ´en ese caso, le comeré yo la torre´. Estas palabras me transformaron: ¡Un señor que dice va a comerse un caballo, y otro que le explica que comerá una torre! Me aparté de allí, no sin cierto temor…Tal fue mi primera impresión de lo que es una sociedad civilizada…”.
A partir de allí, y así lo habrá de reconocer, Unamuno caerá “bajo la seducción de la mansa e inofensiva locura del ajedrecismo” por lo que, durante sus años de carrera en Madrid, habrá domingos en los que invertirá más de de diez horas en jugar al ajedrez por lo que, en su perspectiva “Este juego, en efecto, llegó a constituir para mí un vicio, un verdadero vicio…”.
Unamuno se felicita a sí mismo por ser un hombre de recia voluntad, por lo que le agradece a Dios haber podido apartarse de este vicio en el que se había convertido el ajedrez el que pasó, a parir de ese alejamiento, a desplegar en forma intermitente. Es que siempre, y pese a jugarlo bien, tuvo presente el aforismo que dice: “…el ajedrez, para juego, es demasiado, y para estudio demasiado poco”.
Sobre la misiva de Pérez Mendoza premencionada, en principio parece igualmente valorarla, ya que asegurará: “La carta honra a quien la ha escrito, pues que demuestra cuán en serio toma su ajedrez, y siempre es digno de todo respeto y de todo elogio el que toma algo en serio, y más en días que

corremos. Y el que se toma muy en serio un juego, un deporte, es una enseñanza, una advertencia y un reproche para tantos como hay que toman en juego las cosas más serias”.
Sin embargo, pasa sin solución de continuidad a cuestionar duramente la propuesta que en ella se contiene. En una muestra que parece ser de fina ironía, se dirigirá a su interlocutor en estos términos: “…usted, que es educacionista y por ende ajedrecista”; y, apelando a su propia experiencia personal, agregará: “Eso de que un educacionista tenga que ser ajedrecista, la verdad, no acabo de comprenderlo. Yo que, como he dicho, fui ajedrecista y hasta maniático del ajedrez en mi juventud, no veo las relaciones entre el juego de ajedrez y la pedagogía. Pensaré en ello, sin embargo. Aunque por ahora, temo tratar a mis alumnos y discípulos como peones, alfiles, caballos y torres de ajedrez”.
En cuanto a la hipótesis frecuentemente esgrimida de que el ajedrez alienta la caballerosidad, plantea un gran reparo: opina que ello no se da por la vigencia de un sentimiento no necesariamente virtuoso: el del “amor propio”. Sobre el punto aclarará: “…he presenciado disputas muy agrias ocasionadas por el ajedrez. Y se comprende. Como los dos jugadores juegan con los mismos elementos, dispuestos del mismo modo, no cabe atribuir al acaso la derrota. El que pierde, pierde porque se descuidó más que el otro, no porque juega menos que él. Y así sucede que en ningún juego se interesa más el amor propio que en el ajedrez…Es muy caballeresco este juego, sí, pero llega a engendrar verdaderas antipatías, así como engendra simpatías. El amor propio queda muy al descubierto en él, y lo más educativo que tiene es el enseñarnos a dominarlo…”.
En lo relacionado a su contribución a la cultura, tampoco será complaciente: es que verá un conflicto entre juego y sociabilidad ya que: “En mi época de ajedrecimanía solía yo jugar con un ancianito que no parecía vivir sino para el ajedrez. Todas las tardes me pasaba dos o tres horas jugando con él. Y jamás supe sino su nombre….Dos hombres pueden pensar y sentir del modo más opuesto, ser en el fondo incompatibles el uno con el otro, y juntarse a jugar al ajedrez…Un club ajedrecista es lo más opuesto a una iglesia cualquiera, a un centro de comunión espiritual. El ajedrez puede llegar a ser uno de los medios de juntarse las personas sin comprometer en esta junta sus almas”.
Por último, sobre el clásico razonamiento en cuanto a que el ajedrez contribuye a la inteligencia, lo pone también en duda, siguiendo para ello los argumentos del escritor norteamericano Poe cuando, en su cuento Los asesinos de la Rue de la Morgue se distingue la diferencia entre calcular y  analizar, no asignándole al ajedrez más que un valor vinculado a la primera de esas acciones (ver Edgar Allan Poe y su diatriba que enriqueció al ajedrez).
Unamuno, parece reconocerle a un juego que tanto había amado, sólo su aporte a la psicología práctica, en la constatación de que en él  se dan todos los perfiles posibles: “Uno juega por jugar, otro por inventar jugadas, otro para ganar, uno se distrae, otro cuenta con las distracciones ajenas, éste charla para confundir a su adversario y engañarle, aquél parece atender a un lado del tablero cuando en realidad se fija en otro…”.
Esa supuesta detectada cualidad, por la forma en que es descripta, tampoco significa por cierto un gran elogio al ajedrez habida cuenta del sarcasmo con que se presenta el argumento. Y esa idea se termina de redondear cuando aclara que, esa clase de perfiles psicológicos, también pueden ser advertidos a partir de la observación del comportamiento de los participantes en juegos de naipe.
El pensador español no deja de ver en el ajedrez comunes denominadores con los juegos de baraja. A su juicio en aquél, si bien el cálculo está presente, no está ausente el componente del azar: “Y lo que salva al ajedrez de ser una cosa puramente mecánica es precisamente el elemento de azar que su complicación misma lleva consigo: el poder contar con los descuidos del adversario. Pero es indudable que hace falta más cálculo para idear el modo de dar mate…”.
En otra comparación posible, que a lo largo de la historia se ha venido formulando, la del ajedrez con las matemáticas, a criterio de Unamuno el juego sale del todo desfavorecido: “El ajedrez tiene, sin duda, alguna de las ventajas, pero tiene casi todos los inconvenientes de las matemáticas.  Y yo no encomendaría un asunto delicado a un puro matemático. Las matemáticas, dadas sin compensación ni contraveneno, son funestísimas para el espíritu. Son como el arsénico, que en debida proporción fortifica y en pasando de ella mata…He conocido muchos jugadores de ajedrez y he jugado a su juego con muchos de ellos. Y debo declarar que la mayor pericia en el juego no coincidía necesariamente con la mayor inteligencia… El ser un coloso en el ajedrez, como un Philidor, un Morphy, un Steinitz, un Tchigorin…un Lasker…, no prueba sino que se es un coloso en el ajedrez. En lo demás puede ser coloso, ordinario o pigmeo”.
Si el  autor parece haber herido al ajedrez gravemente, a partir de estos juicios de valor que comportan una clara minusvaloración de su relevancia, es aún más inquietante con lo que sugiere en el final de este trabajo donde llegar a creer vislumbrar cierto déficit en España de talentos científicos, artísticos y literarios.
Unamuno, que en esa nota de La Nación parece haber sabido despertar algunos de sus fantasmas interiores, culminará diciendo: “…entre los nombres de los jugadores famosos de los grandes maestros de ajedrez, figura un número de apellidos españoles mayor que el que figura entre los nombres famosos en ciencias, artes y letras…Algo se me ocurre a este respecto, pero al haber alargado ya lo bastante este escrito, me impide, afortunadamente, el decirlo aquí. Tal vez es mejor para callado”.
Además de haber Unamuno caído en cierto momento de su existencia en las redes pasionales del ajedrez, a lo largo de su vastísima obra literaria no dejaría de aludir a un juego que, por lo visto, nunca le fue indiferente.
En torno al casticismo, una serie de ensayos que son de 1895,  hace sus primeras referencias al ajedrez. Al cuestionar a los tradicionalistas mencionará: “Lo que les pasa es que el presente les aturde, les confunde y marea, porque no está muerto, ni en letras de molde, ni se deja agarrar como una osamenta, ni huele a polvo, ni lleva en la espalda certificados. Viven en el presente como sonámbulos, desconociéndolo e ignorándolo, calumniándolo y denigrándolo sin conocerlo, incapaces de descifrarlo con alma serena. Aturdidos por el torbellino de lo inorgánico, de lo que se revuelve sin órbita, no ven la armonía siempre `in fieri` de lo eterno, porque el presente no se somete al tablero de ajedrez de su cabeza”.
Por otro lado, más con angustia que con resignación, observará: “Los jóvenes mismos envejecen, o más bien se avejentan en seguida, se formalizan, se acamellan, encasillan y cuadriculan, y volviéndose correctos como un corcho pueden entrar de peones en nuestro tablero de ajedrez, y si se conducen como buenos chicos ascender a alfiles”.
En el género teatral Unamuno debuta en 1898 con La esfinge, en uno de cuyos parlamentos, en forma algo airada, uno de los personajes, refiriéndose a sí misma, aclarará: “¡Eufemia no es una pieza de ajedrez!”.
En 1899, en otro trabajo ensayístico, titulado De la enseñanza superior en España, Unamuno, al analizar la distribución de los programas de estudio por asignaturas, a las que considera que conforman “una distribución ajedrezaica” que mucho no lo complacían (ya que, a su juicio, no permiten a los estudiantes sentir lo que es la ciencia), habrá de agregar: “…con toda esa escolástica fomenta la pereza mental. Todo ello es una combinatoria para preparar un mate en el tablero, porque la realidad es, según las asignaturas, un juego de ajedrez”.
En el mismo sentido abundará: “El que sea incapaz de hacer la ley y deshacerla, es incapaz de interpretarla ni aplicarla con acierto.Los médicos sin fisiología —para muchos de ellos no es ésta más que teoría— no son médicos; no son más que curanderos, y curanderos que en realidad no curan. Ante un conjunto de síntomas los barajan y combinan, acuden a su ajedrez para hacer el diagnóstico, y si no dan con el encasillado en su tablero patológico, cosa perdida. Y así les pasa a los ingenieros sin matemáticas, aunque con tablas y memoranda”.
Del sentimiento trágico de la vida es un trabajo de tono filosófico aparecido en 1913, en el que Unamuno apuntará: “Y si las piezas de ajedrez tuviesen consciencia, es fácil que se atribuyeran albedrío en sus movimientos”.
Este pensamiento le surge cuando analiza la conducta humana, al tiempo de sostener que las personas no se avienen a ignorar los móviles de las conductas propias; por lo que siempre podrá recurrirse a justificaciones que hagan aparecer como lógicas los distintos comportamientos. Al respecto apuntará que en todo hombre: “…pues que la vida es sueño, busca razones de su conducta”.
En la prestigiosa y popular revista argentina Caras y Caretas, en su Nº 1249 del 9 de septiembre de 1922 (se la puede consultar en el siguiente link), se publica una nota titulada Los obispos del ajedrez (pág. 66) en la que Unamuno desentraña la etiología de las piezas, poniendo el acento del análisis en la figura del alfil.
Bishop (obispo) en inglés, fou (loco) en francés, laufer (corredor) en alemán, el alfil del español, heredero del oriental elefante, parecen no tener comunes denominadores. Con todo, se ocupará del tema.
Por ejemplo dirá que, al estar siempre en el mismo color, esa característica de la pieza es compartida con los monomaníacos y melancólicos; y que esa cualidad es más bien episcopal donde, sólo lo supone, hay obispos blancos y negros.
En tren de analizar la etimología de las palabras Unamuno dice que, en español, el verbo matar, proviene del ajedrez, de su figura del mate. Y recuerda que jaque deriva del nombre que en persa se le da al rey por lo que, así lo recalca, decir jaque y decir rey sería una misma cosa.
Analizando uno a uno los trebejos, sobre la reina Unamuno hará una especial consideración: “Que si en Inglaterra se dice que la Constitución inglesa lo puede todo menos hacer de un varón mujer y viceversa, en el ajedrez se hace de un peón una reina”.
Del rey asegurará que, no pudiendo pasar de una casilla, tampoco podrá “salirse de sus casillas”. A los peones por su parte los define como alabarderos o guardias de corps.
Ya en esta nota se lo ve a Unamuno ir tomando distancias del ajedrez. Por un lado, asegura que es mucho decir que con el juego se aprenda estrategia. Por el otro recuerda esa remanida frase de su cosecha: “…para juego es demasiado y para estudio muy poco”. Para más, con ecos de Poe (que privilegiaba las damas sobre el ajedrez), afirmará que más entretenido es el tresillo, un juego de barajas. Por alguna extraña asociación agrega que la carta de la sota le recuerda a la pieza del alfil.
Algo risueñamente terminará su relato diciendo: “…eso de que una reina se coma a un obispo es cosa grave. Aunque es más grave que un obispo se coma a una reina. Y puede suceder”.
En 1931 publicará Vida de don Quijote y Sancho obra en la cual, como al pasar, no reservará una crítica al juego, al exponer: “Esa cobardía lleva a muchos a la erudición, adormidera de desasosiegos del espíritu u ocupación de la pereza espiritual; algo así como el juego del ajedrez”. Las cobardías que tanto le preocupaban a Unamuno eran las de no afrontar los eternos problemas; las de escarbar en el corazón; las de hurgar en las inquietudes íntimas de las entrañas eternas.
Las primeras menciones que hace Unamuno al ajedrez en el género de ficción, también son de 1895. En efecto, en la novela Paz en la guerra, al hablar de un personaje llamado Francisco Zabalbide, un joven muy estudioso que desde época temprana había abrazado la fe, comienza sin embargo a racionalizar acerca de ella. En ese contexto aseverará: “…como un niño con un juguete nuevo dióse a jugar con su razón, poniéndose a inventar teorías filosóficas, pueriles y simétricas ordenaciones de conceptos, como resoluciones de problemas de ajedrez”.  
Otro personaje se caracterizaba por sostener que todos tienen razón y que nadie a la vez la tiene; por lo que: “…lo mismo se le daba de blancos que de negros, que se movían en sus casillas como las piezas del ajedrez, movidos por jugadores invisibles; que él no era carlista, ni liberal, ni monárquico, ni republicano, y que lo era todo”.
La trama de este relato, ubicado en el sitio de Bilbao durante la Tercera Guerra Carlista (1873-4), y la lucha entre liberales y conservadores, podía mostrar batallas en las que: “Aquello no era lo soñado; no guerreaban ellos, les hacían guerrear los jefes, jugando con sus soldados al ajedrez”. Como siempre, más arriba, entre bambalinas, siempre hay otros, más poderosos, dirigiendo los destinos del juego.
En su novela Niebla, un capo lavoro que es de 1914, se ve a su protagonista central, Augusto Pérez, un joven rico e infelizmente enamorado de la muy independiente Eugenia, que juega al ajedrez con su amigo Víctor (quizás el alter ego del propio Unamuno en el relato).
En ese contexto, se dará un adecuado marco para las confidencias: “Augusto avanzó dos casillas el peón del rey, y en vez de tararear como otras veces trozos de ópera, se quedó diciéndose: «¡Eugenia, Eugenia, Eugenia, mi Eugenia, finalidad de mi vida, dulce resplandor de estrellas mellizas en la niebla, lucharemos! Aquí sí que hay lógica, en esto del ajedrez y, sin embargo, ¡qué nebuloso, qué fortuito después de todo! ¿No será la lógica también algo fortuito, algo azaroso? Y esa aparición de mi Eugenia, ¿no será algo lógico? ¿No obedecerá a un ajedrez divino?» —Pero, hombre —le interrumpió Víctor—, ¿no quedamos en que no sirve volver atrás la jugada? ¡Pieza tocada, pieza jugada! —En eso quedamos, sí. —Pues si haces eso te como gratis ese alfil.—Es verdad, es verdad; me había distraí
do. —Pues no distraerse; que el que juega no asa castañas. Y ya lo sabes; pieza tocada, pieza jugada. —¡Vamos, sí, lo irreparable! —Así debe ser. Y en ello consiste lo educativo de este juego. «¿Y por qué no ha de distraerse uno en el juego? —se decía Augusto—. ¿Es o no es un juego la vida? ¿Y por qué no ha de servir volver atrás las jugadas? ¡Esto es la lógica! Acaso esté ya la carta en manos de Eugenia. ¡Alea jacta est! A lo hecho, pecho. ¿Y mañana? ¡Mañana es de Dios! ¿Y ayer, de quién es? ¿De quién es ayer? ¡Oh, ayer, tesoro de los fuertes! ¡Santo ayer, sustancia de la niebla cotidiana!» —¡Jaque! —volvió a interrumpirle Víctor. —Es verdad, es verdad… veamos… Pero ¿cómo he dejado que las cosas lleguen a este punto? —Distrayéndote, hombre, como de costumbre. Si no fueses tan distraído serías uno de nuestros primeros jugadores. —Pero, ditme, Víctor, ¿la vida es juego o es distracción? —Es que el juego no es sino distracción. —Entonces, ¿qué más da distraerse de un modo o de otro? —Hombre, de jugar, jugar bien. —¿Y por qué no jugar mal? ¿Y qué es jugar bien y qué jugar mal? ¿Por qué no hemos de mover estas piezas de otro modo que como las movemos? —Esto es la tesis, Augusto amigo, según tú, filósofo conspicuo, me has enseñado…”.
Como se aprecia, estamos en presencia de un riquísimo parlamento en el que el ajedrez le permite a Unamuno hacer relevantes reflexiones sobre la posibilidad de que la lógica responda al azar y la necesidad de hacerse cargo de las propias decisiones (por aquello de “pieza tocada, pieza jugada”).
Es de advertir que Unamuno, que sabemos había antes desmerecido en su ensayo las posibilidades educativas del ajedrez, las hace renacer ahora, y con toda fuerza, en este pasaje de su gran novela.
NUESTRO CIRCULO
Director: Arqto.Roberto Pagura
(54-11) 4958-5808 Yatay 120 8ºD

1184.Buenos Aires - Argentina

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Juan Alcántara ganó el Abierto Clausura 2016

En las instalaciones de la Medioteca y Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno, la Escuela
Municipal de Ajedrez organizó entre los días 23 de noviembre y 21 de diciembre el Torneo Abierto Clausura 2016 el cual fue válido para el ranking de Villa María y se disputo por sistema suizo a 5 rondas con un ritmo de 30 minutos más 30 segundos de incremento.
Juan Alcántara con 3.5 puntos ganó el torneo aventajando por media unidad a Pablo Paris y Juan Bascur que finalizaron 2° y 3° respectivamente.


Pos. Nombre Elo Club Pts BUC SB BUC
1 Alcantara Juan 1834 Esc. Municipal 8,25 13
2 Paris Pablo 1703 Esc. Municipal 3 8 7,25 13½
3 Bascur Juan 1480 Unvm 3 6,00 12
4 Moreira Mauro 1727 Esc. Municipal 2 9 3,50 14
5 Vasconi Pablo 0 Esc. Municipal 2 8 3,00 13
6 Paris Valentín 1690 Esc. Municipal 2,75 14½
7 Haedo Hernan 1248 Esc. Municipal 1 1,50 12½
8 Koncurat Thomas 1477 Esc. Municipal 1 1,50 12
9 Benetti Gonzalo 0 Esc. Municipal 1 7 1,50 11½
10 Koncurat Enzo 1407 Esc. Municipal 0 0,00 11½
11 Georgetti Gonzalo 0 Esc. Municipal 0 0,00 10½
12 Marquez Luciano 0 Esc. Municipal 0 6 0,00 10



jueves, 1 de diciembre de 2016

Anuario 2016 de la Escuela Municipal de Ajedrez de Villa María

El presente año para la Escuela Municipal de Ajedrez fue muy exitoso debido a muchos aspectos.
La gran labor realizada por sus profesores Juan Alcántara y Pablo Paris, quienes también son árbitros de la Federación Argentina, fue por demás satisfactoria, por la dedicación brindada tanto en el dictado de las clases, como así también en la organización de los torneos a nivel local y provincial.
No solo se dictaron clases a niños de ambos sexo a partir de 6 años, a adultos y adultos mayores, sino también se comenzaron las clases para ciegos y disminuidos visuales, teniendo todos los talleres una gran convocatoria ya que más de 100 alumnos participaron durante todo el 2016.
Las clases se dictan en las instalaciones de la Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno entre lunes a viernes a partir de las 18:00 horas.
También se han realizado talleres de aprendizaje en escuelas públicas y en el vagón cultural.
En lo relacionado a la competencia deportiva, se organizaron 10 torneos locales, 2 eventos de nivel provincial y 2 encuentros de la Liga Escolar, participando en cada actividad no menos de 50 jugadores y alumnos.
Año tras año la Asociación de Ajedrez de la Provincia de Córdoba, revalida su confianza en la Escuela Municipal para la realización de la mayoría de los campeonatos oficiales.
En lo relacionado a instancias provinciales, la Escuela cuenta a nivel individual con 5 campeones provinciales, 5 subcampeonatos, 4 terceros puestos y también tiene al equipo campeón de la Copa AAPC 2016.
Cerrando las actividades de este año, se está disputando el Abierto Culminación y se disputará el Campeonato Femenino.
Además se entregaran los certificados a los más de 70 alumnos que finalizaron las clases y se realizará el Encuentro “Padre e hijo”, actividad que contará con la presencia del dos veces campeón argentino, el Maestro Internacional Guillermo Soppe.

Para el venidero año, todas las actividades seguirán, sumándose entre otras, el taller de PRE-AJEDREZ destinado a niños de 5 años.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Juan Alcántara campeón 2016 de Villa María

En las instalaciones de la Medioteca y Biblioteca Municipal Mariano Moreno se disputó el
Juan Alcántara
Campeonato de Villa María 2016, organizado por la Escuela Municipal de Ajedrez de Villa María, este torneo se jugó por sistema americano a doble vuelta con un ritmo de juego de 60 minutos más 30 segundos de incremento.
Participaron en la final; Juan Alcántara, Pablo Paris, Thomas Koncurat y Enzo Koncurat que entró en reemplazo de Diego Seia actual campeón que decidió no participar en la final. El torneo se disputó entre el 7 de septiembre y el 23 de noviembre y fue válido por el Ranking de Villa María

Se consagró Campeón Juan Alcánara que finalizó invicto con 5 puntos (4 victorias y 2 empates), finalizando en 2° posición Thomas Koncurat con 3, 3°  Pablo Paris con 2   los mismos que Enzo Koncurat.


Posiciones Finales y Resultados

Abierto Aniversario de Villa María - Ganó Juan Bascur
Paralelamente con el Campeonato de Villa María se disputó el Abierto Aniversario de Villa María, este torneo se jugó por sistema suizo a 6 rondas con un ritmo de juego de 30 minutos más 30 segundos de incremento, participaron 14 jugadores y fue ganado por Juan Bascur con 5 puntos, seguido por Domingo Tell con 3,5.

Posiciones Finales y Resultados

domingo, 4 de septiembre de 2016

Juan Alcántara ganó el clasificatorio de Primera Categoría

Se realizó durante todo el mes Agosto, el torneo Clasificación a Primera Categoría 2016, competencia que clasificó a tres jugadores a disputar la final de Villa María junto a Diego Seia para coronar al nuevo campeón villamariense.
El evento fue organizado por la Escuela Municipal de Ajedrez, que depende de la Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno, y fue valido para el Ranking Villamariense.
Se disputo por sistema Americano (todos contra todos) a un ritmo de 60 minutos más 30 segundos de incremento por cada jugada.
Juan Alcántara, profesor de Ajedrez de la Escuela Municipal y del Sport Social Club, venció en este torneo de manera invicta, empatando la primera y segunda partidas y ganado las tres restantes, consiguiendo 4 puntos y aventajando por un punto a Thomas Koncurat quien se corono subcampeón.
Ahora, Diego Seia, actual campeón provincial y múltiple campeón local, deberá hacer prevalecer su talento, ante la experiencia de Juan Alcántara, la juventud de Thomas Koncurat y el juego posicional de Pablo Paris, en la final que comenzara la semana entrante.

El juvenil Enzo Koncurat, cuarto clasificado, será el jugador suplente a la espera de la no participación de alguno de los finalistas.

sábado, 23 de julio de 2016

Claudio Dellagiovana ganó al Blitz "Día del Amigo"

El pasado miércoles 20 de julio en las instalaciones del a Medioteca y Biblioteca Municipal y Popular
Mariano Moreno, la Escuela Municipal de Ajedrez de Villa María organizó el Torneo Abierto Blitz "Día del Amigo". 
El torneo se disputó por sistema suizo a 9 rondas con un ritmo de juego de 3 minutos más 2 segundos de incremento y participaron 14 ajedrecistas de Villa María, Villa Nueva y San Francisco.
Claudio Dellagiovana de San Francisco fue el ganador invictocon 8,5 puntos y demostró su habilidad y experiencia para este ritmo ganando 8 partidas y entablando solamente 1 con Pablo Paris. En segunda posición se ubicó Juan Alcántara con 7,5 puntos y tercero Diego Cattaneo con 6 puntos.
El torneo fue válido para el Ranking de Villa María.

Posiciones Finales y Resultados

jueves, 21 de julio de 2016

Campeonato Abierto y de Primera Categoría de Villa María 2016

Se jugará por sistema suizo a 7 rondas con un ritmo de juego de 60 minutos más 30 segundos por incremento todos los miércoles a partir de las 21:30 hs en la Medioteca y Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno de Villa María. Será válido para los rankings Internacional y de Villa María.
El torneo comenzará el próximo miércoles 27 de julio a partir de las 21:30 hs.
Los tres primeros clasifican a jugar con el Campeón de Villa María 2015, Diego Seia, a jugar la final por el Campeonato 2016 de Villa María.
Inscripción General: $100
Los jugadores deberán tener pago el Canon FADA o lo podrán abonar al momento de la inscripción.
Sistemas de desempate: Partida Individual, Bucholtz medio, Sonemor Berger, Bucholtz total, Progresivo.
Pueden participar jugadores con o sin ranking y aficionados.
arbitraje: AN Pablo Paris y AR Juan Alcántara

domingo, 17 de julio de 2016

Abierto Blitz "Día del Amigo" en Villa María


La Escuela Municipal de Ajedrez organiza el próximo miércoles 20 de julio a partir de las 21:00 hs. en las instalaciones de la Medioteca y Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno el Torneo Abierto Blitz "Día del Amigo"
Este torneo se disputará a un ritmo de juego de 3 minutos más 2 segundos de incremento y el sistema de juego dependerá de la cantidad de jugadores inscriptos y será válido para el Ranking de Villa María
La inscripción es libre y gratuita y pueden participar tanto jugadores con ranking o aficionados.
Organización y Arbitraje: AN Pablo Paris y AR Juan Alcántara.

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sábado, 16 de julio de 2016

Abierto Sub 1900 y Segunda Categoría de Villa María: Juan Alcántara Campeón invicto

En las instalaciones de la Medioteca y Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno, la Escuela Municipal de Ajedrez de Villa María organizó el Torneo Abierto Sub 1900 y Segunda Categoría 2016. Este torneo se disputó por sistema suizo a 7 rondas con un ritmo de juego de 60 minutos más 30 segundos de incremento y fue válido para el Ranking de la Federación Internacional de Ajedrez y el de Villa María
Juan Alcántara que en la ronda anterir se había coronado campeón finalizó invicto y de forma contundente al obtener 7 puntos y sacar 2,5 puntos de diferencia a los segundos Juan Bascur y Thomas Koncurat que finalizaron con 4,5 puntos. De esta manera los tres clasificaron para jugar el Torneo de Primera Categoría.


Posiciones y Resultados
Arbitraje: AN Pablo Paris

sábado, 25 de junio de 2016

Thomas Koncurat ganó la Liga Escolar de Ajedrez de Villa María

En las instalaciones de la Medioteca y Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno, la Escuela
Municipal de Ajedrez de Villa María organizó el segundo torneo del año de la Liga Escolar de Ajedrez, del cual participaron 34 jugadores alumnos de distintas instituciones educativas de Villa María y Bell Ville.
El torneo se disputó por sistema suizo a 5 rondas con un ritmo de juego de 10 minutos a finish.
Thomas Koncurat (ISBR) ganó invicto el torneo con 5 puntos, seguido a 1 punto por 5 jugadores que por sistema de desempate finalizó en 2° ubicación Andrés Garcia (Mariano Moreno), 3° Pehuén Gil (Polivalente de Bell Ville), 4° Lisandro Medina (Dante Alighieri), 5° Enzo Koncurat (Víctor Mercante) y 6° Gael Gonzalez (José Ingenieros).

Los mejores en las distintas categorías fueron:
Primarios:
1° Grado: 1° Valentino Lolich (Víctor Mercante), 2° Julia Suárez (Víctor Mercante).
2° Grado: 1° Rodrigo Isaia (Trinitarios), 2° Morena Suárez (Víctor Mercante).
3° Grado: 1° Gael González (José Ingenieros), 2° Lucio Córdoba (Trinitarios).
4° Grado: 1° Xavier Demichelis (José Estrada).
5° Grado: 1° Andrés García (Mariano Moreno), 2° Mateo Bruschini (Inst. del Rosario).
6° Grado: 1° Lisandro Medina (Dante Alighieri), 2° Enzo Koncurat (Víctor Mercante).
Secundarios:
1° Thomas Koncurat (ISBR), 2° Pehuén Gil (Polivalente BV), 3° Ignacio Vedelago (ISBR).

Organización y Arbitraje: AN Pablo Paris, AR Juan Alcántara
Posiciones y Resultados
Galería Fotográfica

miércoles, 25 de mayo de 2016

IRT Sub 1900 y Segunda Categoría de Villa María

A partir del próximo miércoles 1° de junio en las instalaciones de la Medioteca y Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno la Escuela Municipal de Ajedrez de Villa María organiza el Torneo Abierto Sub 1900 y Segunda Categoría 2016.
Se jugará por sistema suizo a 7 rondas con un ritmo de juego de 60 minutos más 30 segundos de Incremento y será válido para el Ranking Internacional y el de Villa María.
Podrán participar jugadores con ranking de Villa María menor a 1900 ptos o aficionados que no poseaan ranking
Se jugará todos los miércoles a partir de las 21:30 hs
Inscripción: S75
Los jugadores deberan tener pago el Canon FADA o lo podran pagar en la inscripción del Torneo
Canon FADA $180
Este canon se paga por única vez en el año.
Informes: Pablo Paris y Juan Alcántara
Evento en Facebook
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martes, 24 de mayo de 2016

Juan Alcántara ganó el Blitz de Mayo de Villa María

El miércoles 18 en las instalaciones de la Medioteca y Biblioteca Municipal y Popular Mariano
Juan Alcántara
Moreno, la Escuela Municipal de Ajedrez organizó el Abierto Blitz de Mayo torneo válido por el Ranking Internacional y el de Villa María. Con este la Escuela Municipal de Ajedrez lleva organizados en lo que va del año 3 torneos válidos al Ranking Internacional.
El torneo se disputó por sistema sistema suizo a 6 rondas con un ritmo de juego de 3 minutos más 2 segundos de incremento.
Participaron 8 jugadores y el ganador invicto con 5,5 puntos resulto Juan Alcántara, que con este, es el segundo torneo que gana en el año. En segundo lugar finalizó Juan Bascur con 4,5 ptos y tercero José Salgado con 3,5.

Posiciones Finales y Resultados
Galería Fotográfica.

Arbitraje y organización: Pablo Paris y Juan Alcántara.
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jueves, 12 de mayo de 2016

Pablo Tovo ganó el Torneo de Tercera, Cuarta Categoría y Aficionados de Villa María 2016

Pablo Tovo
En las instalaciones de la Medioteca y Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno de Villa María, la Escuela Municipal de Ajedrez organizó el Torneo de Tercera, Cuarta Categoría y Aficionados 2016 el cual clasificaba para jugar el Torneo de Segunda Categoría.
El Torneo se disputó por sistema suizo a 6 rondas con un ritmo de juego de 25 minutos más 15 segundos de incremento y fue válido para el Ranking Internacional y el Ranking de Villa María.
Participaron en total participan 18 jugadores.
Pablo Tovo , fue el ganador del torneo, al sumar 5 puntos los mismos que José Salgado, ambos representantes de la UTN Villa María, pero con mejor sistema para el primero.
De esta manera Pablo Tovo se consagró campeón de Tercera Categoría 2016. Thomas Koncurat con 4,5 puntos se consagro Campeón de Cuarta Categoría y Juan Bascur Campeón de Aficionados.
Todos los nombrados más Rodrigo Cabeza, Lucas Leguizamón, Domingo Tell, Elias Chirioti, Noé Verón y Lucas Gonzalez se clasificaron para jugar el Torneo de Segunda Categoría se se comenzará a disputar en el mes de junio

Ronda 6 el 11.05.2016 a las 21:30
Me. Nombre Pts Res. Pts Nombre
1 Koncurat Tomas 4 ½  -  ½ Tovo Pablo
2 Salgado José 4 1  -  0 Bascur Juan
3 Chiriotti Elias 3 -  -  + 3 Cabeza Rodrigo
4 Koncurat Enzo 3 1  -  0 3 Tell Domingo
5 Gonzalez Lucas 2 +  -  - Aguada Fernando
6 Leguizamón Lucas ½  -  ½ 2 Bueno Carlos
7 Jaume Juan José 1 0  -  1 2 Veron Noé
8 Capitani Maximiliano 1 1  -  0 1 Tell Adolfo

Posiciones Finales y Resultados

Arbitraje y organización: AN Pablo Paris - AR Juan Alcántara
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